domingo, 20 de enero de 2013

¿Darth Schwarzenegger o Arnold Vader?

Si existe algo que me puede hacer descostillar de la risa son los clips editados por fanáticos del cine: algún freak, como vos o como yo pero con mucho más tiempo al dope, extrae del video la voz original de un actor para insertar otra con fines humorísticos. Recordemos la famosa escena de La Caída (Der Untergang, 2004) en la que Hitler (Bruno Ganz) explota de furia ante la casi muda presencia de sus lugartenientes. ¿Cuántos videos explotaron esta memorable actuación de Ganz para desarrollar cualquier tópico? ¿Decenas, cientos quizás? La última novedad es un fandub que utiliza pequeños momentos de la trilogía original de Star Wars sustituyendo la cavernosa voz de James Earl Jones en el rol de Darth Vader por la no menos reconocible de Arnold Schwarzenegger. Los diálogos del ex Governator pertenecen a filmes como El Regalo prometido (Jingle All the Way, 1996), Un Detective en el Kinder (Kindergarten Cop, 1990), Terminator 2: el Día del Juicio (Terminator 2: Judgment Day, 1992) y El Día Final (End of Days, 1999), entre otros. El trabajo no es de los más graciosos que he visto pero en virtud de que el próximo jueves se estrena El Último Desafío (The Last Stand, 2013), la primera película en serio del austríaco en muchísimos años, creo que el clip puede funcionar como un simpático aperitivo para el plato fuerte que nos tiene preparado el genial realizador surcoreano Jee-woon Kim en su debut hollywoodense. Mientras aguardamos que llegue el estreno con las clásicas one-liners que son su marca registrada los invito a compartir el breve videíto con Darth Schwarzenegger... ¿o prefieren Arnold Vader?

¡Bienvenido, Arnie!


 

sábado, 19 de enero de 2013

Joel Silver: un productor legendario en caída libre



Joel Silver tuvo un pasado glorioso como productor a partir de su colaboración con Walter Hill y Lawrence Gordon en Los Guerreros (The Warriors, 1979), 48 Horas (48 Hrs.,1982), Calles de Fuego (Streets of Fire, 1984) y Cómo reventar un millón de dólares por día (Brewster's Millions, 1985). Luego, ya asentado firmemente en la industria, fue el responsable de varios megatanques de acción al servicio de las figuras más importantes que haya tenido el género en Hollywood: Arnold Schwarzenegger (Comando, Depredador), Mel Gibson (saga de Arma Mortal, El Complot), Bruce Willis (Duro de matar 1 y 2, El último Boy Scout), Sylvester Stallone (El Demoledor, Asesinos), Patrick Swayze (Road House - El Duro), Jet Li (Romeo debe morir, De la Cuna a la Tumba) y Steven Seagal (Red de corrupción). A Silver sólo le faltó trabajar con Chuck Norris y Jean-Claude Van Damme cuyas producciones siempre estuvieron muy por debajo de las aspiraciones de este legendario productor. 

Joel Silver, un productor legendario ahora en caída libre

Los Guerreros: la primera colaboración de Joel Silver con Walter Hill

Dos de las mejores películas del binomio Hill / Silver

A fines de los 90’s, y envalentonado por el éxito de su serie Cuentos de la Cripta (emitida por HBO entre 1989 y 1996), Silver creó la productora Dark Castle Entertainment junto a sus socios Robert Zemeckis y Gilbert Adler con la intención de rendir homenaje a algunos títulos emblemáticos del cine clase “B” de los 50’s y 60’s rodados por el visionario productor/director William Castle, un especialista en el género de terror. Dark Castle abrió sus oficinas en 1999 con la producción de la remake de un clásico de los 60’s, La Casa en la Montaña embrujada (House on Hunted Hill). A este discreto debut le seguirían dos filmes horrendos: Barco Fantasma (Ghost Ship, 2001) y 13 Fantasmas (Thir13en Ghosts, 2002), nueva versión de la película realizada en 1963 por William Castle. En 2003 le llegaría el turno a En Compañía del Miedo (Gothika), flojísima obra del francés Matthieu Kassovitz transplantado a los EEUU para la ocasión. Recién en 2005 con La Casa de Cera (House of Wax), basado en el filme homónimo de 1951 con Vincent Price, la Dark Castle entregaría un producto aceptable. Fundamentalmente debido al brillante trabajo de su director debutante, el catalán Jaume Collet-Serra. Empero dos años después volvió a la normalidad con la mediocre Prueba de fe (The Reaping). Era la primera vez que estrenaban una historia no basada en material preexistente. Tras rodar la innecesaria secuela de House on Hunted Hill en 2007, Silver y compañía pegan un volantazo inesperado y le producen a Guy Ritchie unos de sus típicos ejercicios de estilo: Rock’n’rolla (2008) está entre lo más destacado de la filmografía de la productora. Tras la aquí inédita The Hills Run Red (2009), se genera un segundo punto alto con La Huérfana (Orphan), un thriller excelente donde Collet-Serra vuelve a confirmar sus dotes como narrador. A continuación se lanzan tres adaptaciones de cómics que pasaron sin pena ni gloria: Terror en la Antártida (Whiteout), de Dominic Sena; Asesino Ninja (Ninja Assassin), co-producida con los hermanos Wachowski; y la aún más ignota Los Perdedores (The Losers), que en la Argentina salió directamente en DVD. Desconocido (Unknown, 2012) tenía todas las de ganar... excepto por la carencia de un buen guión. El thriller protagonizado por Liam Neeson es el primer fracaso artístico de Jaume Collet-Serra aunque no sea suya toda la culpa.

Como se verá, la Dark Castle intentó diversificarse incursionando en otro tipo de relatos pero exceptuando los dos o tres casos ya puntualizados los resultados no han sido los esperados. Uno se pregunta si Zemeckis no será más un nombre en los créditos que una presencia concreta en los proyectos: con su calidad como escritor asombra que se aprueben guiones tan malos. Lo cual nos lleva a La Aparición (The Apparition, 2012), otra vuelta de tuerca sobre espíritus malignos acechando a los vivos que debe ser el filme más calamitoso jamás producido por cualquiera de los involucrados. Un bodrio de esos que uno sigue recordando con amargura sin poder creer que desperdició casi una hora y media de su vida viendo semejante despropósito.

Logo de la productora Dark Castle Entertainment

Los títulos más destacables de la Dark Castle, por lejos...
Una de las lecciones que me quedaron grabadas de las tantas recibidas en la escuela de cine es que el productor es el responsable de la calidad artística del producto. Es una afirmación que quizás no aplique sobre todos los casos pero muchas veces es cierto. Joel Silver como hombre de cine que es no puede aceptar un libreto tan paupérrimo como el de La Aparición. Y ni hablar de la posibilidad de dirigir que le brindaron a un tipo tan poco dotado para esa tarea como demuestra ser Todd Lincoln. En su época de oro Silver no hubiese avalado nunca un proyecto tan malparido como éste. Lo cual nos lleva a pensar que o se convirtió en un mercenario del cine, o su percepción de lo que debería tener una película para llegar al público ha cambiado drásticamente. Y no para bien, precisamente…

Las películas más recientes de Silver fueron lamentables...

Seamos francos: Silver no fue ni es un dechado de virtudes como productor pero pese a su ausencia de escrúpulos (y en este contexto ni mencionemos la palabra sutileza) hasta hace poco al menos respetaba al espectador y no vendía gato por liebre como sí lo hace en La Aparición y en otros títulos igualmente desalentadores de la Dark Castle Entertainment. La verdad uno no termina de asimilar la transición que ha hecho Silver de un tiempo a esta parte: ¿dónde quedó el influyente productor parodiado por Steve Martin y el director Lawrence Kasdan en El Corazón de la Ciudad (1991)? Si exceptuamos la trilogía Matrix y V de Vendetta queda poco por rescatar de los últimos quince años en la carrera de Silver. Habrá quienes aprueben su reciente colaboración con Guy Ritchie (además de RocknRolla está la franquicia de Sherlock Holmes) pero en verdad no hay mucho más que eso.


Steve Martin en El Corazón de la Ciudad


Obsoleto, perimido para las actuales generaciones, el cine de acción que hace más de tres décadas reinventara Joel Silver -y que consagrara a tantas figuras del género- quedará en el recuerdo de quienes consumimos y nos deleitamos con ese cine como su legado más genuino. Pavadas como La Aparición sólo agigantan aquellos filmes de los ochenta y noventa que si bien no eran muy respetados por la crítica y no recibían premios de la Academia (ni siquiera nominaciones fuera de los rubros técnicos) ayudaron a cimentar la industria en Hollywood dándole a sus creadores un poder e influencia tan grandes como los que muestra impiadosamente Robert Altman en su brillante radiografía Las Reglas de Juego (The Player).



domingo, 26 de agosto de 2012

Crítica retro de El Último Boy Scout (gracias Tony!)

Revolviendo en el arcón de los recuerdos encontré una nota escrita en 1992 con motivo del estreno en Buenos Aires de El Último Boy Scout. La película me voló la cabeza y el texto refleja ese entusiasmo desbordante en los dos párrafos locos en los que me dedico a enumerar sus virtudes. El comienzo de la crítica es más bien un intento por erigirle una estatua a Tony Scott y denigrar todo lo posible a su hermano Ridley (a quien personalmente detestaba por ese entonces). Si la calidad del análisis es burdo sepan disculpar: tenía 20 años y no sabía lo que hacía (todavía no lo sé!!!). A dos décadas de ese maravilloso neo noir y a casi una semana de la desaparición física de Tony he aquí un modesto homenaje a uno de mis directores favoritos.

Tony Scott (1944-2012) jerarquizó como pocos el cine de acción

De Tony Scott, la mejor...

El cine estadounidense ha caído en un insondable pozo debido al agotamiento de argumentos y fórmulas y ello es posible apreciarlo cada vez con mayor frecuencia en los innumerables relatos de acción y/o policiales que arriban regularmente a esta playas.

Las primeras seis películas de Ridley Scott

Provoca un considerable hastío comentar películas como Red Scorpion, Furia Salvaje o Harley Davidson and the Marlboro Man, entre otros títulos igualmente plomíferos que vemos por obligación profesional antes que por un interés personal. Si nos resultan aburridas no se vaya a creer que es por alguna exquisitez de nuestra parte, sino más bien por la insoportable impersonalidad que trasuntan. Qué lástima pero ciertos directores filman como otra gente fabrica chorizos: en serie, con idéntico gusto y efecto. Como dijo alguien por ahí: el secreto está en la salsa. Por eso es tan fácil diferenciar un buen director de uno más rutinario: hay que saber cómo brindarle lo mejor al público inyectándole algún plus a la narración que la revalorice formalmente. No importa que se extravíe por un rato la verosimilitud o que las piezas del plot en su totalidad no terminen de calzar a la perfección. El realizador astuto no desconoce que los destinatarios de su trabajo se enganchan inmediatamente con una escena trepidante de gran impacto. Pero claro, si ese cineasta también es inteligente comprenderá que es muy aconsejable presentar esa acción lo más estéticamente posible. En la actualidad el único profesional que ha hecho suyas estas elementales nociones del arte-espectáculo es el inglés Tony Scott, hermano de ese casi constante fiasco que responde al nombre de Ridley; el inocuo de Leyenda, Peligro en la Noche y Lluvia Negra pero, además, el sobrevalorado creador de Los Duelistas; Alien, el Octavo Pasajero y la bella y exasperante Blade Runner.

Ridley Scott: "¿Se nota que soy el hermano pensante?"

Lo que enfrenta a estos hermanitos es tan obvio que si lo mencionaremos es sólo porque no todos los lectores habrán tenido la oportunidad de ver sus películas. Mientras que Tony Scott pone su oficio y enorme talento al servicio de la historia, Ridley procura exactamente lo contrario con sus puestas artificiosas y espectacularmente morosas. No negaremos que tiene creatividad: lo que remarcamos es su erróneo ordenamiento de las prioridades. Quizá olvida a quien va dirigido su filme y cuáles son las reglas básicas para que la producción se encamine positivamente. Así es como en Lluvia Negra permitió que una cámara exhibicionista y una chillona iluminación se convirtieran en las inaceptables protagonistas desviando la atención de lo que se quería contar en principio. Ridley Scott simboliza la ambición per se, el mero adorno (cual espejito de colores), la vacuidad y el acto fallido. Hasta que rodó Thelma & Louise... pero eso ya es tema para otra nota.

Tony: películas de culto y otras muy icónicas de los 80's

Formado en la publicidad, Tony Scott debutó en el cine con El Ansia (The Hunger, 1983) realizando luego Top Gun/Reto a la Gloria (que encabezó la taquilla americana correspondiente a 1986), Un Detective suelto en Hollywood 2 (Beverly Hills Cop II, 1987); la deliciosa y decididamente folletinesca Revancha (Revenge, 1990); la aparatosa y muy comercial Días de Truenos (Days of Thunder, 1990), y la que ahora nos toca elogiar: El Último Boy Scout (The Last Boy Scout, 1991). Se caracteriza por su estilo, fuerte y audaz visualmente, con un Bruce Willis extraordinario, cínico, sarcástico, soez, magnético, superior y por mucho a cualquiera de sus anteriores interpretaciones para la pantalla grande. Imponente mezcla la de Willis y Scott, una recreación admirable del ámbito detectivesco pero con códigos nuevos y chirriantes, un western alucinado en la que la imaginación estuvo libre y siempre presente de la mano del profeta Shane Black, guionista de gran vigor y una figura a la que habrá que vigilar de cerca. 

Una dupla de excelente química: Bruno y Damon Wayans

A Bruce Willis le hacía mucha falta un verdadero golpe al Box Office para tomar nuevamente confianza. No era probable que el público olvidase los gratos momentos deparados con Duro de matar y su secuela. Y es cierto, la gente no peca de desmemoriada; recuerda todo, lo bueno y lo malo. Fue puesto en penitencia por Hudson Hawk: el Halcón está suelto (Hudson Hawk, 1990) pero resolvieron darle otra oportunidad para resarcirse. Aceptó, volvió, esta vez no se equivocó. Bruce Willis debería dedicarse en exclusividad a las Action Movies porque difícilmente encontraremos a alguien que lo desplace del Olimpo de los Súper Héroes: no reviste defecto alguno; es carismático, excelente intérprete (los Schwarzenegger, Stallone, Van Damme, Norris o Lundgren, no le llegan ni a los talones), comprador y mire Ud., dígame si no parece un porteño de tan canchero y fanfarrón..

Cover del DVD del gran policial escrito por Shane "Arma mortal" Black

Acción en toneladas, humor negrísimo, casi azabache; una producción que nos mata de envidia; una fotografía y una composición de imagen que nos quita el sueño y la respiración. Burdamente, tal vez le digamos "tanque". Pero no se engañe. No es un simple "tanque". Es El Último Boy Scout. La última de Bruce, la última de Tony. La última obra maestra que hemos visto en tanto tiempo.

Trailer del filme:




lunes, 20 de agosto de 2012

Tony Scott: el triste adiós a un maestro del cine

Ya sé que soy egoísta y va a sonar ingrato para más de uno pero en un punto no me molesta el suicidio del genial Tony Scott, después de todo cada uno hace con su existencia lo que la conciencia le dicta. Lo que me molesta es que lo haya hecho cuando todavía estaba en condiciones de regalarnos su considerable talento en quien sabe cuántas películas más. Denigrado muchos años a la posición de "hermano de" y menospreciado por buena parte de la crítica como un mero "director publicitario", Tony se ganó el respeto de todos de a poco gracias a sus filmes de género siempre impecables técnicamente. Quedará para la historia su asociación con Tom Cruise (Top Gun/Reto a la Gloria y Días de Trueno), Denzel Washington (Marea Roja, Hombre en llamas, Deja Vu) y el productor Jerry Bruckheimer. La fría crónica indica que ayer Tony se arrojó desde el puente Vincent Thomas cerca Long Beach, California. Dejó una nota de suicidio en su despacho y lo sobreviven su esposa Donna y dos hijos. Desde lo humano una pérdida irreparable. Para quienes lo conocíamos por su trabajo no habrá otro igual. Ahora sólo nos quedan sus filmes para recordarlo...

Al maestro con cariño...



miércoles, 7 de marzo de 2012

Scarface: todos los "fuck" y derivados editados en un clip

Algunos ya lo habrán visto porque no es algo que haya surgido en la web por estos días. ¿Qué es? Un clip de la película Scarface de Brian De Palma editado con todos los insultos que Tony Montana y demás personajes se espetan a lo largo de los 170 minutos de metraje. No es nada como para desgarrarse las vestiduras pero ya que se viene la reposición de este clásico de los ochenta no está mal para recordar escenas y de paso divertirse un rato...

Abstenerse aquellos que aún no vieron el film.

martes, 29 de noviembre de 2011

26º Festival de Cine de Mar del Plata (Segunda Parte)

Por la mañana, y con no más de dos o tres horas de sueño, me registré en el hotel y salí disparado para conseguir el programa del festival. Me acerqué directamente al shopping Los Gallegos confiando que en el Cinema venderían entradas para las demás salas. Así era nomás, con la sola excepción del Auditorium (la tan mentada sala Astor Piazzolla) y el Colón. La guía de programación de la semana junto con el diario del festival estaba a disposición en un stand del lugar para quien lo requiriera. 

El lindo cartel que armaron para el festival estaba pegado al Auditorium
 
Mientras esperaba la llegada de unas amigas para almorzar empecé el tortuoso proceso de estudiar qué es lo que se proyectaba y, aún más complicado todavía, cómo lograr combinar los horarios. Esta tarea me resultó una odisea a lo largo de toda la semana provocando lo inevitable: que me perdiera de ver varios títulos que tenía anotados desde que salí de Buenos Aires. Comparé notas con las chicas, que para ese entonces me habían encontrado en el patio de comidas del shopping, y sucedió otra obviedad largamente anticipada: no coincidimos ni por asomo en las películas que nos interesaban. Nos despedimos dispuestos a internarnos durante el resto del domingo en nuestros respectivos programas. La espera llegaba a su fin... ¡it's showtime!

La indispensable guía de programación (¿el que se asoma es Quique o Tony?)

Una de las secciones a contemplar con especial atención era el Tributo a Alex Cox. El realizador inglés con el transcurrir de las jornadas se convertiría en un Droopy redivivo apareciendo en presentaciones propias pero también ajenas aunque más no sea en calidad de espectador -estuvo presente en la función de The Movie Orgy, el ¿documental? de cuatro horas y media de Joe Dante, a la que asistí-. Eso sí: siempre con una sonrisa a flor de labios, un léxico bastante florido en español y un entusiasmo desbordante por el cine. Como si no fuera suficiente con el homenaje el Festival presentó un libro de Cox sobre el spaghetti western que no pude menos que adquirir teniendo en cuenta que estoy comprando las colecciones editadas en DVD por AVH (ya van por la tercera y, se supone, última). 10.000 formas de morir: la visión de un director sobre el spaghetti western es un texto que analiza e informa con el estilo apasionado habitual en Cox las películas que, en su modesto parecer, han dejado alguna huella en el género. Un muy sólido trabajo traducido por Nicanor Loreti -antiguo colaborador de la revista La Cosa- y prologado por Fernando Martín Peña. Desde ya que no comparto todo lo que pregona el amigo inglés pero es normal: no se puede coincidir en todo...

Excelente el dibujo de portada de Lucas Accardo
Además de proyectar buena parte de la filmografía de Cox el festival anexó en su honor al Tributo una rareza como el spaghetti western profeminista Il mio corpo per un poker (1968). El mismo Alex se hizo cargo de una breve disertación preliminar para poner en situación a la platea sobre el único filme del oeste que dirigió la signora Lina Wertmüller (con el seudónimo de Nathan Wich). Por lo que contó el amigo británico Il mio corpo per un poker fue mucho más conocida con el título de Belle Starr o The Belle Starr Story y es un film prácticamente imposible de rastrear en el mundo: jamás se editó en DVD y las versiones en VHS son casi ilocalizables. Por una extraña casualidad un coleccionista argentino tenía en su poder una copia en 35 mm. que cedió al festival para su difusión. Cox agradeció a los programadores por el aporte ya que ni siquiera él, con todo el fanatismo que ha demostrado por el género, había conseguido visionarla hasta hace poco. Il mio corpo per un poker es uno de los muchos spaghetti western que ha diseccionado Cox en su libro. Tras aclarar que la copia estaba hecha jirones pero que aún así valía la pena la experiencia se escuchó de fondo un rumor de comentarios fastidiosos: a nadie le gusta pagar una entrada para encontrarse con una proyección deficiente. Como diría Guille F.: "-A comerlaaaaaaaaaaa..."

Carátula danesa de la edición en VHS del spaghetti western de Lina Wertmüller

Además de ser el único spaghetti western que ha dirigido una mujer hay otro aserto irrefutable: nunca se vio en el género una protagonista tan sexy, bella y elegante como la despampanante Elsa Martinelli (una ex modelo volcada a la actuación) aunque para ser justos la Raquel Welch de Hannie Caulder (1971) supongo que no se queda atrás. El vestuario de cuero que le diseñó Herta Swartz Scavolini a Elsa se ajusta como un guante a su cuerpo cimbreante. Es trágico que no pueda ser mejor apreciado en DVD o Blu-Ray con un proceso de remasterización como Dios manda. Pese a los colores desvaídos de la copia exhibida el look de la Martinelli se disfruta con todo. ¿Y la peli? ¿Qué tal? Bueno, poniéndola en contexto hay que admitir que está razonablemente bien. No tanto por la acción sino por la magnífica química existente entre Elsa y Giorgio Montefiori (tcc George Eastman). La historia es la de una bad girl que ha caído en la delincuencia luego de sobrevivir a un par de encuentros violentos con hombres que pretendían mancillar su honor. El título original italiano se anticipó a la temática de varias películas porno de los 70's con chicas que apuestan contra los hombres por una prenda de ropa o, en el más extremo de los casos, como sucede aquí, directamente por sexo.

Otra carátula europea de esta película de culto que se proyectó en el festival

Como en todo spaghetti western clásico se pueden enumerar una serie de puntos: la presencia de flashbacks para explicar el origen del conflicto que arrastra a la heroína al "lado oscuro", la infaltable escena de tortura a la que Cox le encuentra un dejo homoerótico, la acumulación de personajes desagradables o siniestros (ni siquiera los protagonistas se salvan: el personaje de Elsa no es precisamente edificante) y una estética "sucia" que el western yanqui nunca se hubiera atrevido a utilizar... Según rumores Il mio corpo per un poker inició su rodaje con el coguionista Piero Cristofani sentado en la silla del director pero fue echado apenas una semana después. Lo cierto es que gracias a eso una joven Lina Wertmüller entró al proyecto e hizo un trabajo elogiable en el cual ya se anticipaban algunas de sus obsesiones temáticas. Para inaugurar mi primer día en el festival fue una experiencia atípica pero no me arrepiento de haber estado allí. Y por los comentarios post película que llegaron a mis oídos tampoco lo pasaron nada mal unos cuantos de los asistentes al cine Del Paseo 2.

La boletería del complejo Del Paseo trabajando a full

Más de cuatro horas después volvería a cruzarme con Cox en la previa de su película El patrullero (Highway Patrolman, 1991), inédita en nuestro país como la mayoría de su obra. Más abajo pueden apreciar en un video de dos partes la introducción de Cox que casi siempre estuvo acompañado por el programador Pablo Conde. Integramente rodada en México y hablada en español de punta a punta, El patrullero quizás sea más convencional que otros opus del realizador de Walker pero dramáticamente no tengo dudas de que es superior a varios de ellos. La trama está ambientada en una zona fronteriza en la que un joven policía recién graduado (impresionante interpretación de Roberto Sosa) con el correr de los meses va claudicando en sus ideales vencido por un sistema corrupto y jaqueado por los peligros de una carretera propicia a los accidentes y la violencia derivada del narcotráfico. Hay un crescendo tremendo en la historia de Pedro, ese apenas poco más que un muchacho con el que uno no puede menos que identificarse. Más allá de los modismos típicos del país en que está filmada Cox propone un relato seco, violento y crítico con las instituciones de una lucidez absoluta. El guión es perfecto pero la mirada del director, no olvidemos que juega de visitante por su condición de extranjero, retrata como pocos un estado de cosas que sólo genera angustia y dolor en aquellos que todavía creen en el sistema de justicia y esa palabrita tan en desuso: honestidad.

El Patrullero, gran película de Alex Cox




 




Ni bien concluyó Il mio corpo per un poker me fui volando al Ambassador para la proyección de una película francesa de Henri-Georges Clouzot (el de Las diabólicas y El salario del miedo) rodada en 1947. ¿Por qué mi afición por estos títulos retros? Lo ignoro, me atrajo el nombre del director y eso es todo lo que puedo argumentar de momento. Crimen en París (Quai des orfèvres) es un policial de intriga, un whodunit con toques de sensualidad, altas y bajas pasiones y un recio -aunque no desamorado- inspector interpretado por Louis Jouvet que con su raciocinio y conocimiento de la conducta humana logra encontrar al culpable del asesinato por el que están sospechados los jóvenes protagonistas. Estos últimos pertenecen al mundillo del teatro musical: una casquivana cantante/bailarina que hace enloquecer de celos a su marido que se desempeña como pianista de la obra en la que ambos trabajan. Hay una tercera en discordia: la entrañable amiga del músico que lo ama en secreto y por el que está dispuesta a mentir ante las autoridades con tal de salvarlo. 

El policial Crimen en París se proyectó en 16 mm.

La película se vio en un pequeño cuadrado de la pantalla porque la copia disponible era en 16 mm., dividida en tres rollos de unos 35 minutos cada uno. Los subtítulos en español venían incrustados directamente sobre la imagen con una particularidad que me hizo recordar un serio defecto con el que la empresa de video Transeuropa nos castigaba sistemáticamente en los 80's: traducir una mínima parte de los textos que dicen los actores. Así, uno escuchaba largas parrafadas de diálogos cuya traducción no llegaba nunca. La idea, me imagino, era reflejar el ADN básico de la escena pero como espectador uno no se siente muy respetado con esta clase de decisiones. De todas formas hablamos de un filme de más de sesenta años que se nos dio la chance de apreciar en fílmico y en condiciones más que aceptables cabría agregar. 

Ya desde el afiche se observa la audacia de Clouzot

Me causó asombro la audacia denotada en una obra tan antigua: el vestuario y la actitud constantemente provocativa de la actriz Suzy Delair hubiese sido desterrado de la faz de la tierra en un país como los Estados Unidos donde el código Hays de censura cinematográfica causó estragos a lo largo de más de tres décadas. En ese sentido Crimen en París se palpita como una película moderna que no pierde el tiempo con alusiones crípticas para hacer llegar su mensaje. Es en otros aspectos como el tono y el ritmo general que debe adoptar un policial donde quizás se encuentren las debilidades de Clouzot. Pero admito que es difícil hacerle justicia con una mirada actual: hoy día un thriller tan denso haría huir a las masas de la sala.

Entrada del plato fuerte del Festival: la japonesa Guilty of romance

Como ya me pasara en el 2005 la película que mayor impresión me dejó la vi en mi primer día en Mar del Plata. Aquella vez fue la surcoreana Oldboy: cinco días para vengarse y ahora la obra maestra japonesa de Sion Sono Guilty of romance. No es para nada casual el origen de ambas: la calidad del cine oriental me sorprende cada día un poco más. Sion Sono es un prolífico autor/director bien conocido por los habitués a los festivales. De toda su producción sólo la delirante El club de los suicidas tuvo una mínima difusión comercial en salas argentas. A quienes les despierte cierta curiosidad este talentoso y desvergonzado realizador nipón les aviso que El club... está editada en DVD en zona 4 por el sello SBP a muy buen precio. Guilty of romance (Koi no tsumi, 2011) propone una fortísima historia en la que una joven esposa que es el fruto natural de la conservadora idiosincracia japonesa se revela a su limitado rol de acompañante sumisa del hombre para disfrutar de sus propios deseos (en especial, carnales) lo que la lleva primero a participar de la filmación de películas porno y luego a convertirse en prostituta. Claro que a la manera de China Blue, la hooker de doble vida que encarnara magistralmente Kathleen Turner en la Crímenes de pasión de Ken Russell (QEPD). Por la mañana Izumi es una esposa correctísima, amorosa y obediente. Ni bien su marido escritor abandona la casa para ir al estudio donde pasa largas horas escribiendo plomíferas novelas, la exuberante señora se embarca en unas aventuras sexuales con una energía tal que deja pasmados a sus ocasionales amantes. Esta trama se va desarrollando con algunos saltos temporales bastante disimulados en los que se integra una subtrama policial con la aparición de unos cadáveres en la zona de los hoteles alojamientos donde suelen pasar sus noches las chicas que viven del oficio más antiguo del mundo. Como es costumbre en este director hay cambios de tono abruptos, un humor negrísimo terriblemente festivo y un desquicio genial en escenas pletóricas de violencia y sexualidad que perdurarán en el recuerdo de quienes tengan la dicha de poder verla. La furibunda construcción sonora y el elaboradísimo montaje fueron diseñados para impactar los sentidos del espectador: cada nueva secuencia supera en perturbación a la anterior hasta llegar a un final nada complaciente que te deja agotado pero largamente saciado como espectador. Lo que se dice un plato fuerte. De Sono también vi su otra producción de 2011, Himizu, que me generó sensaciones menos positivas. Pero ese comentario vendrá en un post más adelante. 

"Love is hell", el genial slogan de la peli japonesa...

Tras concluir las dos horas veinte de proyección de Guilty of romance en la segunda función noche del domingo di por cerrado mi día 1 en Mar del Plata.

domingo, 6 de noviembre de 2011

26º Festival de Cine de Mar del Plata (Primera Parte)

Llegué hoy a las 8 de la mañana dispuesto a ver cine, mucho cine, todo el cine que se pueda en esta hermosa ciudad que me recibió con un espléndido día. Mejor imposible. En una época prefería que se llevara a cabo en marzo -más por conveniencia laboral que por un capricho personal- pero ya me he adaptado en todo sentido al mes de noviembre que, después de todo, se acerca más a la época del año con la que debuté en el Festival allá por 1998. Pero ese es un recuerdo para otro post. Lo importante es que los programadores se han esmerado de lo lindo en este 2011 y nos esperan películas para todos los gustos que iré mencionando en los sucesivos posteos. Es genial que se haya convocado para este edición a un maestro como Joe Dante. Es una pena que no se exhiban todos sus filmes -no son tantos- pero Gremlins (la peli suya que más me gusta), Gremlins 2, Matinee, la desconocida The Movie Orgy y la más reciente -e inédita en nuestro país- The Hole deberían ser más que suficientes. Quedaron afuera Piraña, Aullidos, Los Exploradores, Viaje insólitoPequeños guerreros y Looney Tunes: de nuevo en acción. S.O.S. vecinos al ataque hicieron bien en salteársela: es de lo peorcito de su filmografía...




El maestro Joe Dante con una de sus creaciones más memorables...